Renovar transporte sí, pero con reglas que incluyan a todos
coparmex85
1 abr
2 min de lectura
Carlos Hermosillo
La reciente propuesta del Gobierno Federal para incentivar la renovación del transporte de carga en México representa, sin duda, un paso en la dirección correcta. Modernizar la flota vehicular no solo impacta positivamente en la competitividad logística del país, sino que también contribuye a mejorar la seguridad vial y reducir las emisiones contaminantes, un reto impostergable en la agenda nacional.
Este anuncio se da en un momento clave: México enfrenta una presión creciente por fortalecer sus cadenas de suministro en el contexto del nearshoring, así como por cumplir con estándares internacionales en materia ambiental y eficiencia logística. En este entorno, contar con un parque vehicular moderno no es solo una aspiración, sino una condición necesaria para mantener la competitividad del país frente a otros mercados.
Sin embargo, como ocurre con muchas políticas públicas bien intencionadas, el verdadero desafío no radica en el anuncio, sino en la implementación.
Desde el sector empresarial, particularmente en regiones productivas como Cuauhtémoc, es indispensable señalar que el éxito de esta estrategia dependerá de su capacidad para ser verdaderamente incluyente. Hoy, una gran parte del transporte de carga está en manos de pequeñas y medianas empresas, que difícilmente podrán acceder a estos beneficios si no se acompañan de esquemas de financiamiento accesibles, reglas claras y procesos ágiles.
Existe el riesgo de que, sin una estructura adecuada, estos incentivos terminen concentrándose en grandes empresas con mayor capacidad de inversión, dejando fuera a quienes más necesitan modernizar sus unidades. Esto no solo limitaría el impacto económico del programa, sino que profundizaría las brechas dentro del propio sector.
Asimismo, es fundamental que esta política venga acompañada de condiciones operativas reales: infraestructura suficiente, disponibilidad de insumos, certeza regulatoria y mecanismos efectivos de chatarrización que aseguren la salida de unidades obsoletas. De lo contrario, se corre el riesgo de generar un esfuerzo aislado que no logre traducirse en beneficios tangibles.
Renovar la flota de transporte en México es una necesidad urgente. Pero hacerlo bien implica reconocer la realidad del ecosistema empresarial del país. La competitividad no se construye desde el centro, sino desde la suma de todos los actores.
En COPARMEX Cuauhtémoc creemos que esta iniciativa puede ser positiva, siempre y cuando se fortalezca su diseño y se garantice que ningún eslabón del sector productivo quede fuera. Porque cuando las políticas públicas se construyen con visión integral, sus beneficios trascienden el discurso y se convierten en desarrollo real.
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